El gran juego

La primera sentencia contra un alto cargo del régimen de los jemeres rojos, el director de la prisión S-21, Duch, ha vuelto a poner de actualidad uno de los episodios más trágicos de la historia contemporánea: el genocidio que tuvo lugar en Camboya entre abril de 1975 y enero de 1979,  en el que se calcula que murieron alrededor de 1,7 millones de camboyanos, aproximadamente una quinta parte de la población total, debido a las ejecuciones masivas y al exceso de trabajo, el hambre y las enfermedades.

Osario de víctimas de los jemeres rojos desenterradas en Choeung Ek, a quince kilómetro de Phnom Penh (AP Photo/John Laird).

Treinta años después de la caída del régimen de los jemeres rojos y menos de un decenio después de la muerte de Pol Pot, ambos siguen ocupando un lugar destacado en el imaginario colectivo como símbolos del mal absoluto y la barbarie totalitaria en un siglo en el que abundaron los genocidios. Pero, ¿quiénes eran realmente los jemeres rojos? ¿Cómo llegaron al poder? ¿En qué consistían sus políticas? ¿Quiénes eran sus víctimas, sus enemigos y sus aliados?

Los orígenes del partido

En 1951, en plena lucha contra el Gobierno colonial francés y dos años antes de la independencia de Camboya, el Partido Comunista de Indochina, presidido por Ho Chi Minh, fue dividido en tres partidos nacionales supuestamente independientes: el vietnamita, el camboyano y el laosiano. El principal objetivo de aquellos partidos clandestinos férreamente controlados por los vietnamitas era apoyar la lucha de liberación de Vietnam contra el imperialismo francés y, más tarde, contra la intervención estadounidense en Indochina.

Por aquella época un joven camboyano perteneciente a una próspera familia de propietarios, Saloth Sar, al que con el tiempo se conocería como Pol Pot, estudiaba una diplomatura en radioelectricidad en París gracias a una beca del Gobierno francés. En París, Sar se afilió al Partido Comunista Francés y conoció a otros estudiantes camboyanos, como Ieng Sary o Son Sen, que más tarde ocuparían altos cargos en la Kampuchea Democrática. Tras su vuelta a Indochina, todos ellos se afiliaron al Partido Comunista de Camboya y formaron una facción, opuesta a los veteranos provietnamitas del partido, que poco a poco se haría con las riendas del mismo.

En 1954 se celebró la Conferencia de Ginebra tras la victoria del Vietminh contra los franceses en la batalla de Dien Bien Phu. Los Acuerdos de Ginebra reconocían la plena independencia de Camboya y Laos y dividían provisionalmente Vietnam en dos países independientes: la República Democrática de Vietnam en el norte y el Estado de Vietnam en el sur .

Según los acuerdos, ambos países debían celebrar  en el plazo de un año un referéndum para decidir si se unían, pero aquella consulta nunca llegó a realizarse. Estados Unidos, que se había negado a firmar los acuerdos de Ginebra [pdf], se aseguró de impedirlo y apoyó al Gobierno dictatorial del sur, lo que desencadenaría la segunda guerra de Indochina entre la República Democrática de Vietnam y el Frente de Liberación de Vietnam en un bando y Estados Unidos y los diferentes gobiernos títeres de la República de Vietnam en el otro. En una de las mayores y más trágicas ironías de la historia, Vietnam habría de luchar por la emancipación de todo su territorio contra el país cuya declaración de independencia había leído Ho Chi Minh en septiembre de 1945 para proclamar la independencia del suyo.

En 1960, el Partido de los Trabajadores de Vietnam convocó un congreso en Hanoi en el que decidió “liberar el Sur” del “Imperialismo estadounidense y sus secuaces”. Dos semanas después, el Partido Comunista de Camboya celebró un congreso secreto en Phnom Penh en el que se nombró un nuevo Comité Central formado por Pol Pot, Nuon Chea, Ieng Sary y otros diecinueve miembros, y se rebautizó el partido como Partido de los Trabajadores de Kampuchea. Pese a que el partido siguió cumpliendo las órdenes de Hanoi al menos durante doce años más, a partir de aquel momento el control estuvo en manos de la facción de Pol Pot y el “grupo de París”. De hecho, la historiografía oficial de la Kampuchea Democrática sostendría que el partido fue fundado en aquel momento, eliminando de un plumazo sus nueve años anteriores de existencia y se castigaría con la muerte a quien osara afirmar que había sido fundado en 1951.

El auge de los jemeres rojos

A lo largo de la guerra de Vietnam, el Gobierno camboyano del príncipe Norodom Sihanouk adoptó unaq política de neutralidad. Estados Unidos interpretó aquella neutralidad como un apoyo encubierto a los comunistas, que utilizaban el territorio camboyano para transportar armas de la República Democrática de Vietnam a Vietnam del Sur a través de la célebre “Ruta Ho Chi Minh” , mientras Sihanouk combatía de forma despiadada cualquier tipo de oposición, especialmente la del Partido de los Trabajadores de Kampuchea, a cuyos miembros bautizó como khmer rouge (jemeres rojos en francés).

En 1970, el general Lon Nol dio un golpe de Estado en Camboya, probablemente con la aquiescencia de Estados Unidos, expulsó del poder al príncipe Sihanouk y anunció que combatiría con todas sus fuerzas a los vietnamitas que utilizaran el territorio camboyano como santuario o para abastecer al Vietcong. Sihanouk se unió a sus antiguos enemigos, los jemeres rojos, e hizo un llamamiento al campesinado para que se uniera a la guerrilla.

Estados Unidos, por su parte, llevaba realizando bombardeos selectivos e incursiones secretas en territorio camboyano desde 1965. En 1969, el presidente Richard Nixon decidió intensificar los ataque aéreos y utilizar aviones B-52 en una brutal campaña de bombardeos de saturación. Sin informar al Congreso de Estados Unidos acerca de las operaciones, Nixon ordenó al ejército utilizar “cualquier cosa que vuele contra cualquier cosa que se mueva” [pdf]. Entre 1969 y 1973, cuando el Congreso decidió poner fin a la operación, Estados Unidos bombardeó de forma masiva el campo y los pueblos del este de Camboy,a matando a cientos de miles de civiles.

Durante aquellos años, Estados Unidos lanzó un total de 2.756.941 de toneladas de bombas sobre territorio camboyano. Para hacerse una idea de lo que supone esa cifra en un país tan pequeño como Camboya hay que tener en cuenta que, durante toda la segunda guerra mundial, los aliados lanzaron en total algo más de dos millones de bombas, incluidas las de Hiroshima y Nagasaki.

En un principio, el objetivo de los bombardeos era impedir los suministros al Vietcong. Después, se utilizaron para detener el avance de los jemeres rojos contra las tropas de Lon Nol, un avance que, paradójicamente, se vio propulsado de forma decisiva por los bombardeos, ya que gran parte de la población se unió a la insurgencia precisamente como reacción a estos. Antes de que comenzasen, los jemeres rojos sólo  contaban con varios miles de hombres. En 1973, cuando finalizaron los bombardeos, tenían un ejército de más de 200.000 milicianos (una historia que probablemente se esté repitiendo en Afganistán y Pakistán). El propio Hun Sen, actual primer ministro de Camboya, ha declarado que se unió a la insurgencia debido a la intervención estadounidense en su país. El 17 de abril de 1975 tomaron Phnom Penh y vencieron definitivamente a Lon Nol, que había huido de la capital del país dos semanas antes con rumbo a Hawai. La victoria de Pol Pot supuso el fin de la guerra civil que había devastado el país,  pero lo peor estaba por llegar.

La Kampuchea Democrática

Inmediatamente después de tomar la capital del país, los líderes de los jemeres rojos dieron la orden de evacuarla completamente junto a otras ciudades. La evacuación de los dos millones de habitantes de Phnom Penh se produjo en muy pocos días y en ella murieron unas veinte mil personas, muchas de ellas a causa del agotamiento provocado por las largas caminatas y muchas otras ejecutadas, sobre todo ex funcionarios y soldados del régimen anterior.

La evacuación de las ciudades permitió al Gobierno de los jemeres rojos ejercer un control mayor sobre la población. Aquellos líderes, en su mayor parte eran urbanitas de clase media sin apenas experiencia en las labores del campo, pretendían construir una utopía agrícola que acabaría por destruir la forma de vida y los valores del campesinado (la familia o la religión budista). En seguida dividieron a la población en dos categorías: la “gente de base”, los campesinos que vivían en las zonas controladas por el partido antes de la toma de Phnom Penh, y la “gente nueva”, los habitantes de las ciudades controladas por el Gobierno de Lon Nol, a los que acusaban de profesar unos valores burgueses y explotar a los campesinos.

A principios de 1976, el Gobierno central puso en marcha un plan cuatrienal para imponer rápidamente su idea del socialismo en Camboya. Abolió la propiedad privada, la religión y el dinero, desmanteló completamente los sistemas educativo y judicial, y redujo la sociedad camboyana a una serie de cooperativas sometidas a un férreo control: la población debía trabajar de sol a sol para cumplir unas cuotas de producción totalmente disparatadas.

A partir de antiguas leyendas sobre el sistema de riego del imperio jemer de Angkor, Pol Pot estableció unos objetivos de producción de tres toneladas de arroz por hectárea. Cuando las cooperativas no conseguían cumplir las cuotas, se acusaba con frecuencia a los responsables eran acusados de tratar de sabotear el proyecto socialista de la Kampuchea Democrática y se les detenía y ejecutaba.

Además, el Gobierno central aplicó una política de “jemerización” y uniformidad étnica total. El uso de cualquier otro idioma que no fuera el jemer estaba penado con la muerte y las principales minorías étnicas del país sufrieron una feroz persecución [doc]. Las principales víctimas de aquella limpieza étnica fueron los vietnamitas (que fueron totalmente eliminados), los cham musulmanes y, en menor medida, los chinos.

La característica más notable del Gobierno de la Kampuchea Democrática era el secretismo. El Gobierno central (llamado Angkar) no hizo pública la identidad, del primer ministro, un “trabajador de una plantación de caucho” llamado Pol Pot, hasta abril de 1976,  y éste no aparecería ejn público por primera vez hasta finales de septiembre del año siguiente, cuando fue recibido en Pekín con todos los honores por los más altos dignatarios del principal aliado de la Kampuchea Democrática, China. Fue entonces cuando algunos observadores identificaron a Pol Pot como Saloth Sar.

Se ha discutido mucho sobre la ideología de los jemeres rojos. Pol Pot no escribió ninguna declaración de principios sistemática como el Libro Rojo de Mao. Pese a que afirmó en una de las pocas entrevistas que concedió que no se habían basado en ningún modelo para construir su nueva sociedad, es probable que ejercieran una gran influencia la China comunista de Mao (que Pol Pot visitó a mediados de los sesenta),  su “gran salto adelante” y su “revolución cultural”, aunque había importantes diferencias entre las revoluciones de ambos países y más que un modelo a imitar, se considerase el maoísmo una doctrina que debía ser corregida y superada [doc].

Según el especialista Ben Kiernan, quizá la máxima autoridad mundial sobre la Kampuchea Democrática, las características que mejor definen la ideología del “polpotismo” [pdf] son, además del comunismo, la xenofobia y un nacionalismo primitivo y feroz que, unidos a ciertos mitos sobre el antiguo esplendor del imperio jemer y a la larga historia de enfrentamientos con sus vecinos (Tailandia y, sobre todo, Vietnam), acabarían desembocando en un genocidio.

Guerra entre antiguos compañeros de armas

Dos semanas después de la caída de Phnom Penh las tropas de Vietnam del Norte liberaron Saigón. Las relaciones entre los partidos comunistas de Vietnam y de Camboya se habían ido deteriorando progresivamente desde el principio de la guerra civil camboyana y cuando ambos alcanzaron sus objetivos, la colaboración entre ellos  dejó de ser necesaria y afloraron viejas y enquistadas rencillas entre los dos países. El conflicto acabaría desembocando en una guerra abierta cuando, a partir de 1977, Camboya lanzó una serie de ataques, en los que murieron decenas de miles de civiles vietnamitas, para “liberar Kampuchea Krom” [doc], la regíon meridional de Vietnam, un territorio que según los jemeres había pertenecido a Camboya durante dos mil años y cuya recuperación era uno de los principales objetivos declarados la revolución. De hecho, la economía estaba puesta al servicio de la guerra y una gran parte de los beneficios obtenidos de la exportación de arroz (sobre todo a China y Corea del Norte) se invirtieron en comprar armamento a China para librarla.

La guerra también afectó al equilibrio de poder interno en la Kampuchea Democrática cuando, en 1977, el Gobierno central inició una serie de purgas masivas entre los altos mandos del ejército de las regiones del este del país antes de los ataques contra Vietnam. Muchos de aquellos militares acabarían sus días en la prisión S-21 de Phnom Penh, torturados y asesinados tras confesar sus crímenes, reales o imaginarios, contra la Kampuchea Democrática. Otros, como el actual primer ministro de Camboya, Hun Sen, huyeron a Vietnam y lucharon contra los jemeres rojos.

A finales de 1977, la Kampuchea Democrática puso fin a las relaciones diplomáticas con Vietnam. La guerra se fue reecrudeciendo hasta que en diciembre de 1978 Vietnam lanzó su gran ofensiva final contra Camboya con la ayuda de antiguos miembros de los jemeres rojos liderados por Heng Samrin y Hun Sen. El 7 de enero de 1979, los vietnamitas lograron conquistar la mayor parte del país y tomar Phnom Penh. Pol Pot y los demás líderes huyeron a la selva del oeste del país. Pese a la propaganda antivietnamita y a la eterna hostilidad entre ambos países, por la mayor parte del pueblo camboyano los recibió como libertadores. Sin embargo, no supuso el final de los jemeres rojos: los responsables de uno de los mayores genocidios de la historia contaban con poderosos aliados en la comunidad internacional, un tema que abordaremos próximamente.

Bibliografía:

-Nayan Chanda: Brother Enemy: The War after the War. A History of Indochina since the fall of Saigon

-David Chandler: Brother Number One: A political Biography of Pol Pot

-Ben Kiernan: The Pol Pot Regime: Race, Power and Genocide in Cambodia under the Khmer Rouge, 1975-79

-Marilyn Young: The Vietnam Wars. 1945-1990

(13) Comentarios

  1. Sacrílego

    Sublime artículo. Estupendo resumen de uno de los regímenes más virulentos que hayan azotado el Sudeste Asiático.

    Esperaremos ansiosamente la tercera parte.

  2. Alberto

    Pero que buen artículo, enganchado estoy a tu blog.

  3. [...] El régimen de Pol Pot, por Carlos Sardiña en Periodismo Humano. [...]

  4. Alberto María Manzanera

    Gracias por estos excelentes artículos,sólo sabía lo poco que dan en la asignatura de Historia del instituto sobre este país y su historia terrible. Creo que es usted un gran periodista, señor Sardiña, es un placer leerle.

  5. Martha Helena

    Cualquier genocidio en cualquier parte del mundo ensombrece la condición humana.
    Gracias por ilustrarnos con tan buen informe.

  6. [...] Humano publicado el 30 de julio de 2010 y el 9 de agosto de 2010 por Carlos Sardiña. Part I y Parte II del [...]

  7. Gracias por este gran artículo. Vivo en Camboya desde 2008 y el regimen de Pol Pot ha creado una sociedad silenciada por el miedo de la venganza, la ignorancia acerca de lo sucedido es arroz de todos los dias. Por ejemplo, este es el primer curso escolar donde se imparte en historia, los jemeres rojos, 21 años despues.

    Saludos desde el Mundo Olvidado

  8. [...] sorprendió y decepcionó constatar que la mayoría de los europeos no estaba al corriente de esta parte oscura de la historia de Camboya. Tengo la sospecha de que existe una voluntad política por parte de ciertos países europeos (como [...]

  9. RUBEN HERVAS PEREZ

    Buen artículo, pero he estado en Camboya hace unos dias y camboyanos me han explicado otras cosas que no se leen en ningún sitio, sobre todo, el despues del genocidio, del año 80 al año 93, que continuo la guerra civil. Cuanto mas me han explicado mas dudas se me abren sobre la guerra civil camboyana,

  10. [...] El régimen de Pol Pot, por Carlos Sardiña. Muy interesante también [...]

  11. Belen

    Gracias a este articulo tuve una muy buena calificacion en mi proyecto

  12. Belen

    Gracias a este articulo tuve una muy buena calificacion en mi proyecto

  13. Francisco Soto

    Excelente explicación y muy concisa. esperare los próximos artículos

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