El gran juego

Rangún (Birmania).

La Liga Nacional para la Democracia birmana no es sólo un partido político, también es una organización de asistencia social. Muchos de sus afiliados también son voluntarios que trabajan cuando pueden en los diferentes programas que organiza el partido y, sobre todo, sus Juventudes, bastante activas en el ámbito social. Gran parte de esas actividades se desarrollan en la sede central del partido en Rangún, pero muchas otras tienen lugar en las sedes de los distritos y los pueblos o en pisos particulares de algunos de sus miembros. El objetivo último es tanto social como político: construir una sociedad civil fuerte que cumpla las funciones de un Estado que prácticamente no presta ningún servicio a sus ciudadanos.

Una mujer lee en la sede de la Liga Nacional para la Democracia en Rangún (C.S.).

El programa de mayor envergadura de la LND probablemente sea el de prevención y ayuda a enfermos de sida. Se calcula que en Birmania hay unos 240.000 portadores del VIH. A finales de 2008 Médicos Sin Fronteras lanzó la voz de alarma y avisó de que necesitaban retrovirales urgentemente unas 76.000 personas, pero sólo los recibían un 20 por ciento de ellas. En un país en el que el Gobierno sólo dedica al año a la atención sanitaria unos setenta céntimos por habitante y unos escasos 200.000 dólares anuales a la lucha contra el sida, la ayuda de un partido con los escasos recursos de la LND no puede ser más que una gota en el océano, pero eso no la hace menos imprescindible para las personas que se benefician de ella.

El programa tiene dos vertientes: una de tratamiento y asesoramiento para seropositivos y otra de educación y prevención. En la primera, el partido facilita los retrovirales a los portadores del VIH cuando dispone de ellos o les proporciona alojamiento en Rangún cuando viven fuera y tienen que viajar a la ciudad y esperar a que se los administre el Gobierno en uno de los tres únicos hospitales de todo el país que lo hace. En ambos casos, los pacientes acuden a una de las sedes de distrito de la LND en Rangún, dónde a veces llegan a pernoctar durante semanas hasta noventa personas a la vez. Para ello necesitan permisos de residencia que las autoridades conceden y renuevan semanalmente. Pero el Gobierno también utiliza esos permisos como instrumento de castigo: poco después de recibir la visita de Aung San Suu Kyi amenazó con dejar de renovarlos.

Para el programa de prevención cuentan con una “sección de educación entre iguales”. En esta sección, tras recibir un curso de formación de ONUSIDA, los voluntarios hablan con personas de su mismo género, edad y condición social para explicarles cómo prevenir la enfermedad. En muchos casos también aconsejan a enfermos sobre la manera de seguir sus tratamientos y cuidarse. Los voluntarios también visitan a trabajadores del sexo para convencerles de que obliguen a sus clientes a usar el preservativo. El programa comenzó su andadura en 2002 y cuenta con el asesoramiento de diversos organismos internacionales. En la actualidad trabajan en él tres personas, dos chicos y una chica, en todo Rangún y se benefician de él unas tres mil personas.

Phya Phya Thin (izquierda), voluntaria de la "sección de educación entre iguales" asesora a una enferma de Sida en la sede de la LND en Rangún (C.S.).

Todo esto nos lo explica U Hla Min, un hombre amable y hospitalario que ha dedicado su vida al partido desde el momento de su fundación y que en la actualidad desempeña tareas administrativas y a menudo se ocupa de recibir a los periodistas y facilitarles la información que necesiten. Después de trabajar como funcionario durante años, participó en las revueltas de 1988, se afilió al partido y en 1990 fue elegido en unas elecciones que la LND ganó por una amplia mayoría y cuyos resultados la Junta militar siempre se ha negado a aceptar. Como a tantos otros de sus compañeros, los militares encarcelaron a U Hla Min tras aquella victoria, siete años y seis meses en total. En la celda contigua a la suya estaba encerrado Bo Kyi, el secretario de la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos de Birmania, al que entrevistamos algunas semanas antes en la localidad tailandesa de Mae Sot, y que con el tiempo llegaría a ser uno de sus mejores amigos. Así se forjan muchas amistades profundas entre los activistas birmanos: compartiendo penalidades y lucha en la cárcel.

Tras salir de prisión, el régimen le retiró su pensión, por lo que depende de la ayuda económica de su familia. Es el primogénito de su familia y nunca se ha casado para poder mantener a sus hermanos y enviarles a la universidad. Ahora, a sus 71 años, son ellos los que se ocupan de él: vive en casa de su hermano con su cuñada, su sobrina y su hermana, también soltera. “Así es como funciona la sociedad birmana, nos apoyamos los unos a los otros –nos cuenta–. Por lo demás, mi familia me apoya incondicionalmente y está muy orgullosa de que trabaje en la LND.”

U Hla Min (C.S.).

U Hla Min también nos habla de las fuentes de financiación del partido. “Antes podíamos recibir donaciones, en cuyo caso extendíamos un recibo, pero desde el 29 de marzo ya no podemos hacerlo debido a nuestra incierta situación legal. El partido no puede pagarnos nada, somos nosotros los que debemos cubrir todos los gastos.” Como cualquier organización política, la LND tiene prohibido recibir dinero del extranjero, por lo que su situación económica es sumamente precaria. En muchos casos depende de la generosidad de simpatizantes, como la dueña del edificio en el que se encuentra la sede, que sólo les cobra gastos como la electricidad o el agua en un barrio en el que hay varias embajadas extranjeras y los precios de los alquileres son exorbitantes.

Para financiar sus programas sociales la LND organizó entre el 2 y el 4 de enero un mercadillo en el que se vendían postales de pinturas de la propia Aung San Suu Kyi, retratos de ella y su padre, vestidos tradicionales o artesanía elaborada por miembros del partido. La recaudación total ascendió a unos 20 millones de kyats (alrededor de 17.000 euros).

Una parte de ese dinero se destinó al programa de asistencia a los presos políticos del partido, que dirige U Nine Nine, un hombre que conoce bien las cárceles birmanas, ya que ha estado diecisiete años encerrado en ellas. Este antiguo hombre de negocios ya había acumulado una pequeña fortuna como representante de una empresa australiana en Birmania cuando se unió al movimiento por la democracia y al partido en 1988. También fue elegido diputado en las elecciones de 1990 y fue encarcelado poco después acusado de alta traición: “Ninguno de nosotros había hecho nada ilegal, pero el Gobierno se inventó toda clase acusaciones para encerrarnos”.

U Nine Nine (C.S.).

“Lo primero que hice al salir de la cárcel hace dos años fue acudir a esta sede para ponerme a trabajar para la LND lo antes posible”, nos cuenta. Desde entonces se dedica a elaborar las listas de presos, recaudar el dinero para ayudarles a sobrevivir y llevar la contabilidad del programa. La LND proporciona una asistencia económica de cinco mil kyats mensuales (unos cuatro euros) a seiscientos presos políticos. También ayudan a las familias para que puedan seguir llevando a sus hijos al colegio.

Aparte de estas actividades, las Juventudes del partido han abierto recientemente una escuela en un barrio desfavorecido de Rangún y organizan cursos de inglés. “Además de enseñar inglés a mis alumnos, trato de fomentar el pensamiento crítico y el debate. El sistema educativo birmano es pésimo. No se enseña a los alumnos a pensar, sólo a memorizar lo que dicen los profesores”, nos cuenta Aye Aye Nyein, una de las profesoras de inglés, que además ejerce las funciones de recepcionista en la sede del partido.

Esta licenciada en Informática de 29 años se afilió a la LND después de participar en la famosa “Revolución de Azafrán” de 2007 y tras ser alentada por su padre, afiliado desde hace años. Cuando le preguntamos si ha tenido algún problema con las autoridades por sus actividades políticas responde sonriendo que “todavía no”. Según ella, la mayoría de los jóvenes no se atreve a hacer política en su país porque cualquier tipo de disidencia está totalmente prohibida, pero “pero muchos realizan trabajos sociales y ambas cosas están íntimamente relacionadas”.

Aye Aye Nyein (C.S.).

No es fácil disociar ambas actividades y el partido no tiene intención de prescindir de ninguna de ellas. U Tin Oo, U Win Tin y otros miembros del Comité Central insisten en que la LND es ante todo un partido político y aunque el Gobierno les haya sugerido que lo conviertan en una mera organización de asistencia social, no están dispuestos a renunciar a su verdadera razón de ser, incluso si eso implica la clandestinidad. El 31 de enero entrará en vigor la nueva Constitución, aprobada en 2008, y nadie ajeno al régimen sabe a ciencia cierta si el Gobierno hará entonces efectiva por la fuerza la disolución de la LND. Ahora que el régimen trata de presentarse como una “democracia” (a la que añade el extraño adjetivo de “disciplinada”), quizá no vuelva a reprimir al partido con la misma dureza que en el pasado, aunque también en otras ocasiones hizo amagos de tender la mano a la disidencia para poco después arremeter furiosamente contra ella.

En esta coyuntura, algunos analistas han señalado que Aung San Suu Kyi se está mostrando mucho más conciliadora y cauta que en el pasado. Quizá se trate de una estrategia de supervivencia o de un nuevo enfoque político después de veintitrés años en los que el partido no ha logrado ninguno de sus objetivos. Sin embargo, pese a este aparente fracaso, los enormes sacrificios y el trabajo duro de muchos de sus miembros han logrado una hazaña nada desdeñable si se tiene en cuenta el brutal y opresivo régimen al que se enfrentan: sobrevivir. Sólo eso, y el evidente apoyo popular con el que cuenta Aung San Suu Kyi permite pronosticar que, en el futuro, la LND será una fuerza política determinante en Birmania.

(5) Comentarios

  1. [...] This post was mentioned on Twitter by yolandafontal, Carlos Sardiña. Carlos Sardiña said: Segunda y última parte de mi reportaje para @phumano "El largo camino hacia la democracia en #Birmania" http://cort.as/0X1y [...]

  2. [...] El largo camino hacia la democracia en Birmania (II) [...]

  3. Feldor

    Interasantísimos reportajes que los “grandes medios” olvidan porque no venden. Gracias Periodismo Humano y Carlos Sardiña por mostrarnos otras gentes que necesitan toda nuestra solidaridad para conseguir su Libertad en Democracia.

  4. [...] largo camino hacia la democracia en Birmania (I) y (II), por Carlos Sardiña en Periodismo [...]

  5. [...] Conflicto político: El largo camino hacia la democracia en Birmania (I) y (II), [...]

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