El gran juego

El 17 de mayo Irán, Turquía y Brasil firmaron en Teherán un acuerdo por el cual Irán enviará a Turquía 1.200 kilogramos de su uranio poco enriquecido (aproximadamente la mitad del combustible que posee actualmente) en el plazo de un mes. Si el llamado Grupo de Viena, formado por Estados Unidos, Rusia, Francia y el Organismo Internacional de Energía Atómica, aprueba el acuerdo, tendrá que enviar a Irán los 120 kilogramos de uranio enriquecido al 20 por ciento que necesita para su reactor de investigación médica en Teherán. Este acuerdo de gran trascendencia, alcanzado por tres países emergentes, señala la evolución hacia un orden internacional multipolar, aunque parece que algunas de las tradicionales grandes potencias se resisten a aceptarlo.

Luiz Inacio Lula da Silva, Mahmud Ahmadineyad y Recep Tayyip Erdogan celebran la firma del acuerdo de cooperación nuclear tras sus respectivos ministros de Asuntos Exteriores, el 17 de mayo en Teherán. Fotografía: Wilson Pedrosa/Agência Estado/AE (Agencia Estado via AP Images).

El acuerdo es prácticamente idéntico a la propuesta de las Naciones Unidas que Estados Unidos ha intentado imponer a Irán sin éxito desde el pasado mes de octubre. La principal diferencia radica en que en el caso de que Irán no reciba en el plazo estipulado el uranio que necesita para su reactor de investigación, Turquía deberá devolver “inmediata e incondicionalmente” a Irán el uranio que le pertenece. La negativa de Irán a aceptar sus propuestas ha sido hasta ahora el principal argumento esgrimido por Estados Unidos para endurecer las sanciones contra la República Islámica.

Leer más


Una de las primeras cosas que hizo Barack Obama tras asumir el cargo de presidente de Estados Unidos en enero de 2009 fue firmar dos órdenes ejecutivas para poner fin a los interrogatorios a los presos de Guantánamo, suspender los juicios a sus prisioneros que ya se estaban celebrando y cerrar la prisión en un “plazo inferior a un año”. Fue una decisión cargada de valor simbólico que parecía anunciar un cambio de era. Un año y cuatro meses después, el penal militar que el mismo Obama ha calificado de “agujero negro legal” continúa en funcionamiento, en él siguen encerrados 181 prisioneros y el Gobierno estadounidense pretende mantener detenidos de forma indefinida y sin juicio a cuarenta y ocho de ellos.

Imagen del interior de Guantánamo tomada el pasado 30 de marzo (AP Photo/Brennan Linsley).

Es cierto que los planes de Obama para cerrar Guantánamo se han visto obstaculizados por la oposición del Senado y el Congreso pero, como señalaba un informe elaborado por el Center for American Progress (un think tank muy vinculado al actual gobierno), la Casa Blanca cometió todo tipo de errores para cerrar la prisión: uno de los principales problemas fue que Obama no liberó en Estados Unidos a algunos presos inocentes lo bastante rápido como para evitar que se afianzase la fuerte oposición de muchos congresistas a esa medida. Después, debido en parte a que el Gobierno no apoyó a los congresistas partidarios de los traslados, se formó una mayoría en el Congreso que acabó impidiéndolos.

Leer más


Esta semana el gobierno tailandés ha puesto fin a las protestas que han paralizado el barrio comercial de Bangkok durante los dos últimos meses. El miércoles, el ejército lanzó su ofensiva final contra los camisas rojas, en la que murieron al menos seis personas, entre ellas un fotógrafo de prensa italiano, y los seis líderes del Frente Unido a Favor de la Democracia y contra la Dictadura (UDD) que quedaban en la “ciudad roja” se entregaron a las autoridades y pidieron a los manifestantes que se rindieran y volvieran a sus casas.

Un opositor al gobierno combate al ejército tailandés tras una barricada el 16 de mayo en Bangkok (AP Photo/Sakchai Lalit).

La mayoría de camisas rojas abandonaron la zona en pocos minutos. Muchos de ellos se refugiaron en el templo budista cercano que había albergado a numerosos ancianos y niños durante los últimos días. Pero algunos incendiaron más de veinte edificios, entre ellos la bolsa. Mientras tanto, grupos descontrolados incendiaron más de veinte edificios en Bangkok y otros prendieron fuego a los ayuntamientos de Udon Thani y Khon Kaen, en el noroeste del país, la región en la que los camisas rojas cuentan con más apoyos. Ante estos disturbios, el gobierno impuso el toque de queda en la capital y veintitrés provincias más.

Leer más


El atentado frustrado del pasado 1 de mayo en la neoyorkina Times Square ha vuelto a llevar el espectro del terrorismo a la gran urbe estadounidense, ha sido objeto de numerosas conjeturas y ha ocupado la primera plana de los medios de comunicación de casi todo el mundo. El espacio que los medios han dedicado al suceso ha sido enorme, sobre todo si se tiene en cuenta que el atentado no llegó a producirse, aunque ha servido para recordar a la población que existe una amenaza terrorista.

La policía neoyorquina desaloja Times Square tras encontrar un objeto sospechoso, una nevera, abandonado en la acera una semana después de la tentativa de atentado del 1 de mayo (AP Photo/Mark Lennihan).

El presunto terrorista Faisal Shahzad, un pakistaní que obtuvo el año pasado la nacionalidad estadounidense, fue detenido dos días después del intento de atentado, cuando intentaba salir del país con rumbo a Dubai. Las autoridades estadounidenses afirman que confesó casi inmediatamente la autoría del atentado frustrado y que mantenía vínculos con una organización talibán pakistaní.

Leer más


Existen pocos regímenes en el mundo que susciten una oposición y repulsa tan unánimes como la dictadura militar birmana. Los crímenes y graves violaciones de los derechos humanos cometidos por la Junta militar están bien documentados por abundantes informes de organizaciones humanitarias; Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad y la justicia, sobre todo desde que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991; son frecuentes las declaraciones de condena y el régimen está sometido a numerosos embargos y sanciones.

Ban Ki-moon y el general Than Shwe durante la reunión que mantuvieron en la capital birmana, Naypyidaw, el 3 de julio del año pasado (AP Photo/John Heilprin).

Sin embargo, a los generales birmanos no parece afectarles su impopularidad y las medidas de presión adoptadas contra ellos no han surtido ningún efecto. La Junta que gobierna actualmente el país lleva más de dos decenios en el poder y su posición se mantiene tan firme como siempre gracias a que los generales han sabido jugar sus cartas con gran astucia, a que cuentan con poderosos aliados y a que las sanciones impuestas por sus detractores han resultado ser ineficaces, en el mejor de los casos, o contraproducentes en el peor de ellos.

Leer más


Esta semana han abandonado el ejército birmano más de veinte miembros de la Junta militar que gobierna Myanmar, entre ellos el primer ministro Thein Sein. Todos estos mandatarios, que seguirán ocupando sus cargos en el Gobierno, han renunciado a sus uniformes para presentarse como candidatos a las elecciones que el Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo (SPDC) tiene previsto convocar este año en el país asiático como último paso para instaurar lo que él mismo ha bautizado una “democracia disciplinada”.

El general Than Shwe, jefe supremo de la junta militar birmana, pasa revista a las tropas el 27 de marzo, día de las fuerzas armadas, en Naypyidaw (AP Photo/David Longstreath).

Las elecciones, cuya fecha aún no se ha anunciado, se celebrarán siguiendo las reglas de una constitución [pdf] diseñada por los militares que gobiernan Birmania desde 1988 para afianzar su poder y tratar de darle cierta pátina de legitimidad democrática a una de las dictaduras más brutales del mundo. Una dictadura que mantiene encarcelados en terribles condiciones a casi 2.200 prisioneros políticos, que somete con frecuencia a trabajos forzados a su propio pueblo, que emplea a niños soldados en sus guerras contra los insurgentes de sus minorías étnicas y que se ha enriquecido obscenamente sumiendo en la miseria más absoluta un país enormemente rico en recursos naturales.

Leer más


Hace un par de semanas se celebró en Washington la cumbre de seguridad nuclear convocada por Estados Unidos. En ella participaron cuarenta y siete países y cuando tocó a su fin Barack Obama proclamó, como no podía ser de otro modo, que había sido un gran éxito y que ahora “Estados Unidos y el mundo están más seguros”, sobre todo debido al compromiso que asumieron todos los asistentes de incrementar la seguridad de su material nuclear.

Barack Obama recibe al presidente de China, Hu Jintao, durante la cumbre de seguridad nuclear de Washington el 12 de abril (AP Photo/Charles Dharapak).

La cumbre de Washington estuvo envuelta en cierta polémica debido a dos grandes ausencias: la de Irán, país firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que no posee armas nucleares y que no fue invitado (tampoco Siria y Corea del Norte), y la de Israel, país que nunca ha firmado el tratado, que posee armamento nuclear y que sí fue invitado, pero que decidió cancelar su viaje a Washington casi en el último momento.

Leer más


Ayer se celebraron las primeras elecciones parlamentarias en Sri Lanka desde que finalizó la guerra civil el año pasado. Aunque todavía no se conocen los resultados definitivos, caben pocas dudas de que el vencedor será el Partido de la Liberación de Sri Lanka (PLSL), liderado por el presidente Mahinda Rajapaksa, que en enero vio revalidado en las elecciones presidenciales el mandato que obtuvo en 2005.

El presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, saludando a los asistentes a un mitin electoral en la península de Jaffna, región de mayoría tamil, el 1 de abril (AP Photo/Eranga Jayawardena).

La incógnita de estas elecciones radica en si el PLSL ha obtenido una mayoría parlamentaria (dos tercios de los escaños) suficiente para modificar la Constitución y afianzar el poder del presidente . Desde que asumió su cargo, Mahinda Rajapaksa se ha caracterizado por el autoritarismo, un marcado nacionalismo cingalés, la inflexibilidad con los separatistas tamiles y un nepotismo que le ha llevado a nombrar ministros a dos de sus hermanos.

Leer más


Estos días está teniendo lugar un intenso debate en Estados Unidos sobre el creciente uso de aviones no tripulados (también conocidos como “drones”) en operaciones de localización y eliminación de terroristas y “combatientes enemigos” en territorio extranjero. Se ha convocado en Washington un comité del Congreso para debatir el marco jurídico en el que operan estos aviones y el pasado 25 de marzo Harold Hongju Koh, asesor legal del Departamento de Estado, defendió ante la Sociedad Estadounidense de Derecho Internacional la legalidad de ese tipo de operaciones.

Un avión no tripulado estadounidense sobrevuela un aeródromo de Kandahar, en Afganistán, el pasado 31 de enero (AP Photo/Kirsty Wigglesworth).

La justificación legal de Hongjuy Koh se basa en la Ley de Autorización del uso de la fuerza militar, aprobada una semana después de los atentados del 11 S de 2001. El asesor legal afirma que Estados Unidos se encuentra inmerso en un conflicto armado con Al Qaeda, los talibán y grupos asociados y por lo tanto tiene derecho a emplear la fuerza respetando los principios de distinción entre civiles y combatientes [pdf] y de proporcionalidad, cosa que asegura que su gobierno está haciendo, aunque sin revelar ningún detalle sobre las medidas que toma para asegurarse de que es así.

Leer más


La crisis por la que atraviesa Tailandia desde hace unos años se desarrolla de forma paralela en dos frentes distintos, aunque íntimamente relacionados: los centros del poder político, económico e incluso militar del país, totalmente inaccesibles para la inmensa mayoría de los tailandeses, y las calles de Bangkok y otras capitales, en las que los ciudadanos han estado expresando sus aspiraciones, intereses y frustraciones, y no sólo los de los grupos de poder a los que apoyan.

Partidarios de Thaksin Shinawatra protestan bajo un retrato del rey Bhumibol Adulyadej en Bangkok el 13 de marzo (AP Photo/Sakchai Lalit).

Por un lado se trata de un conflicto entre dos élites de poder, de dos oligarquías: una es la encabezada por Thaksin Shinawatra y sus partidos, representantes de una nueva clase empresarial emergente, partidaria de una economía descentralizada, más moderna y neo-liberal, pero con ciertos elementos populistas. La otra está representada por el Partido Demócrata, es partidaria de un capitalismo centralizado, y defiende unos intereses y grupos empresariales más antiguos y el grupo que tradicionalmente ha detentado el poder en Tailandia, un grupo dependiente de la Corona y que se articula en torno a lo que el especialista en política tailandesa Duncan McCargo ha denominado “red monárquica”, cuyo centro decisorio es el Consejo Privado del Rey dirigido por el influyente ex general y ex primer ministro Prem Tinsulanonda.

Leer más