El gran juego

El Gobierno marroquí permitió que se celebraran con cierta libertad las manifestaciones convocadas en todo el país el pasado 20 de febrero en el llamado “Día de la dignidad”. Sin embargo, esa permisividad no ha tenido ningún tipo de continuidad y desde entonces las autoridades han tratado de sofocar cualquier conato de protesta, empleando a menudo la fuerza y la intimidación para conseguirlo.

Manifestación en la plaza de Bab el Had en Rabat, el 27 de febrero (AP Photo/Abdeljalil Bounhar).

El día siguiente al 20F, el ministro del Interior marroquí, Tareb Cherqauoi, ofreció una conferencia de prensa en Rabat en la que subrayó que las manifestaciones habían transcurrido “en un clima impregnado de serenidad y de disciplina” gracias “al clima de libertad, a la práctica democrática sana y auténtica y al derecho a la libertad de expresión”, que en su opinión existen en el reino alauita.

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