El gran juego

Rangún (Birmania).

“Bayda” es el nombre birmano del jacinto de agua, una flor que se puede hallar flotando en los ríos de todo el país. Se dice que puede soportar todos los envites de las corrientes y, aunque en ocasiones desaparezca bajo las aguas, siempre vuelve salir a flote corriente abajo. Gracias a unos célebres versos del poeta Zaw Gyi, se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a las adversidades y de la lucha por la democracia en Birmania. Uno de los primeros gestos de Aung San Suu Kyi, líder indiscutible e icono de esa lucha, cuando fue liberada el pasado 13 de noviembre tras siete años de arresto domiciliario, fue precisamente el de prenderse una de estas flores en el pelo.

El aula del Instituto Bayda en Rangún, el pasado 2 de agosto (C. S.).

Una semana después, el 20 de noviembre, nació en Rangún una nueva organización que lleva el nombre del jacinto de agua: el Instituto Bayda. Con el lema “hacia una sociedad concienciada”, el Instituto se dedica a educar a jóvenes que deseen convertirse en ciudadanos políticamente activos y a enseñarles a “vivir en un ambiente democrático”. Aunque cuenta con el apoyo de la Liga Nacional de la Democracia de Aung San Suu Kyi, colabora en algunas actividades educativas y algunos líderes del partido acudieron a su inauguración y suelen hacerlo a las ceremonias de entrega de títulos, el Instituto es totalmente independiente y autónomo.

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