El gran juego

La crisis por la que atraviesa Tailandia desde hace unos años se desarrolla de forma paralela en dos frentes distintos, aunque íntimamente relacionados: los centros del poder político, económico e incluso militar del país, totalmente inaccesibles para la inmensa mayoría de los tailandeses, y las calles de Bangkok y otras capitales, en las que los ciudadanos han estado expresando sus aspiraciones, intereses y frustraciones, y no sólo los de los grupos de poder a los que apoyan.

Partidarios de Thaksin Shinawatra protestan bajo un retrato del rey Bhumibol Adulyadej en Bangkok el 13 de marzo (AP Photo/Sakchai Lalit).

Por un lado se trata de un conflicto entre dos élites de poder, de dos oligarquías: una es la encabezada por Thaksin Shinawatra y sus partidos, representantes de una nueva clase empresarial emergente, partidaria de una economía descentralizada, más moderna y neo-liberal, pero con ciertos elementos populistas. La otra está representada por el Partido Demócrata, es partidaria de un capitalismo centralizado, y defiende unos intereses y grupos empresariales más antiguos y el grupo que tradicionalmente ha detentado el poder en Tailandia, un grupo dependiente de la Corona y que se articula en torno a lo que el especialista en política tailandesa Duncan McCargo ha denominado “red monárquica”, cuyo centro decisorio es el Consejo Privado del Rey dirigido por el influyente ex general y ex primer ministro Prem Tinsulanonda.

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Estos días han tomado las calles de Bangkok decenas de miles de ciudadanos tailandeses para exigir la disolución del parlamento y el gobierno del primer ministro Abhisit Vejjajiva y la convocatoria inmediata de nuevas elecciones. Como acciones de protesta, rodearon temporalmente la base militar en la que se habían refugiado el primer ministro y los miembros de su gabinete y derramaron decenas de litros de su propia sangre en las puertas de la sede del Gobierno, un acto que ha dado unas imágenes cargadas de un dramatismo algo críptico que han dado la vuelta al mundo y han vuelto a poner de actualidad en los medios extranjeros la crisis política tailandesa.

Partidarios de Thaksin Shinawatra protestan ante la sede del gobierno tailandés en Bangkok el 16 de marzo (AP Photo/Wason Wanichakorn).

La “marcha roja”, llamada así por el color de las camisetas de los manifestantes, la mayoría de ellos habitantes de las empobrecidas provincias rurales del norte y el noreste del país o inmigrantes procedentes de esas regiones, ha sido convocada por el “Frente Unido a favor de la Democracia y contra la Dictadura” (UDD), grupo de presión creado en 2006 para apoyar al ex primer ministro y magnate Thaksin Shinawatra, dirigido por varios empresarios y políticos afines a éste.

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