El gran juego

Khon Kaen (Tailandia).

La crisis política en la que está sumida Tailandia desde el golpe de Estado que en 2006 derrocó al primer ministro Thaksin Shinawatra ha supuesto el surgimiento de un potente y heterogéneo movimiento social conocido como los camisas rojas. Opuestos al golpe de Estado y, en su gran mayoría, partidarios de Thaksin, una gran parte de ellos pertenece a la población rural del norte y el noreste del país. Algunas semanas antes de que se celebraran las elecciones que dieron la victoria a la hermana de Thaksin, Yingluck Shinawatra, al frente del partido Puea Thai, numerosos pueblos de la zona decidieron declararse oficialmente “pueblos rojos”. Hace unos días visitamos uno de esos pueblos, Nong Ka, en la provincia de Khon Kaen.

Entrada de Nong Ka (C. S.).

Khon Kaen forma parte de Isan, una hermosa región fundamentalmente agrícola llena de verdes arrozales que se extienden a lo largo de la meseta de Khorat. Con aproximadamente 22 millones de habitantes, es la región más poblada del país. La mayoría de la población habla un dialecto más cercano al laosiano que al tailandés del centro del país y no son pocos quienes dicen que “hay más laosianos en Isan que en el propio Laos”. A lo largo de su historia, la región ha sido escenario de algunas revueltas contra el Gobierno central, como la insurgencia comunista de los años sesenta y setenta, pero nunca han cristalizado en un movimiento nacionalista o independentista. No obstante, la región tiene unas características culturales y étnicas propias que la diferencian claramente del resto del país.

Leer más


Bangkok (Tailandia).

El Partido Puea Thai (PT), encabezado por la empresaria Yingluck Shinawatra, se alzó ayer con la victoria en unas elecciones de enorme trascendencia para el futuro de una Tailandia, sumida en una profunda crisis política desde el golpe de Estado que arrebató el poder al polémico primer ministro Thaksin Shinawatra en 2006. Es la quinta ocasión en que un partido afín a Thaksin gana unas elecciones desde que en 2001 se hiciera con el Gobierno cambiando para siempre el paisaje político tailandés y desplazando a las élites que tradicionalmente han detentado el poder en el país, sobre todo el ejército y ciertos sectores vinculados a la Casa Real.

Un grupo de partidarios del Puea Thai celebra la victoria en la sede del partido (C. S.).

Tras una campaña medida hasta el más mínimo detalle, Yingluck, una recién llegada a la política a la que sus oponentes han criticado por su falta de experiencia, se convertirá en la primera mujer que ocupa el cargo de primer ministro en Tailandia. A sus 44 años, Yingluck tiene una amplia carrera como empresaria y directiva en las empresas del clan Shinawatra y ha asegurado que aplicará los principios aprendidos en su profesión para hacer progresar al país. Según sus detractores, su único objetivo es traer de vuelta al país a su hermano Thaksin, exiliado desde hace tres años para evitar una condena de dos años de cárcel por abuso de poder y corrupción, acusaciones que ella y su partido niegan.

Leer más


Bangkok (Tailandia).
Fotografías: Omar Montenegro y Carlos Sardiña.

Este domingo Tailandia celebra unas elecciones que determinarán en gran medida el futuro de un país sumido en una grave crisis política que dura ya más de cinco años. Desde que el ejército diera un golpe de Estado en 2006 contra el primer ministro Thaksin Shinawatra, el conflicto se ha ido recrudeciendo hasta culminar en la violencia de abril y mayo del año pasado, cuando 91 personas, la mayoría civiles desarmados, murieron en los enfrentamientos entre el ejército y los camisas rojas, partidarios de Thaksin, que ocuparon durante semanas el distrito comercial de Bangkok.

Yingluck Shinawatra, candidata a primera ministra de Tailandia, durante un mitin en la localidad tailandesa de Aranyaprathet, el 28 de junio (O. M.).

Todas las encuestas señalan que los tailandeses probablemente votarán por primera vez a una primera ministra: la candidata del Partido Puea Thai, Yingluck Shinawatra, la hermana más joven de Thaksin. Como en anteriores elecciones, el partido de Thaksin ganaría en el norte del país y el Demócrata en el sur,  éste podría perder en Bangkok, dónde solía obtener la mayoría de votos.

Leer más


Esta semana el gobierno tailandés ha puesto fin a las protestas que han paralizado el barrio comercial de Bangkok durante los dos últimos meses. El miércoles, el ejército lanzó su ofensiva final contra los camisas rojas, en la que murieron al menos seis personas, entre ellas un fotógrafo de prensa italiano, y los seis líderes del Frente Unido a Favor de la Democracia y contra la Dictadura (UDD) que quedaban en la “ciudad roja” se entregaron a las autoridades y pidieron a los manifestantes que se rindieran y volvieran a sus casas.

Un opositor al gobierno combate al ejército tailandés tras una barricada el 16 de mayo en Bangkok (AP Photo/Sakchai Lalit).

La mayoría de camisas rojas abandonaron la zona en pocos minutos. Muchos de ellos se refugiaron en el templo budista cercano que había albergado a numerosos ancianos y niños durante los últimos días. Pero algunos incendiaron más de veinte edificios, entre ellos la bolsa. Mientras tanto, grupos descontrolados incendiaron más de veinte edificios en Bangkok y otros prendieron fuego a los ayuntamientos de Udon Thani y Khon Kaen, en el noroeste del país, la región en la que los camisas rojas cuentan con más apoyos. Ante estos disturbios, el gobierno impuso el toque de queda en la capital y veintitrés provincias más.

Leer más


La crisis por la que atraviesa Tailandia desde hace unos años se desarrolla de forma paralela en dos frentes distintos, aunque íntimamente relacionados: los centros del poder político, económico e incluso militar del país, totalmente inaccesibles para la inmensa mayoría de los tailandeses, y las calles de Bangkok y otras capitales, en las que los ciudadanos han estado expresando sus aspiraciones, intereses y frustraciones, y no sólo los de los grupos de poder a los que apoyan.

Partidarios de Thaksin Shinawatra protestan bajo un retrato del rey Bhumibol Adulyadej en Bangkok el 13 de marzo (AP Photo/Sakchai Lalit).

Por un lado se trata de un conflicto entre dos élites de poder, de dos oligarquías: una es la encabezada por Thaksin Shinawatra y sus partidos, representantes de una nueva clase empresarial emergente, partidaria de una economía descentralizada, más moderna y neo-liberal, pero con ciertos elementos populistas. La otra está representada por el Partido Demócrata, es partidaria de un capitalismo centralizado, y defiende unos intereses y grupos empresariales más antiguos y el grupo que tradicionalmente ha detentado el poder en Tailandia, un grupo dependiente de la Corona y que se articula en torno a lo que el especialista en política tailandesa Duncan McCargo ha denominado “red monárquica”, cuyo centro decisorio es el Consejo Privado del Rey dirigido por el influyente ex general y ex primer ministro Prem Tinsulanonda.

Leer más


Estos días han tomado las calles de Bangkok decenas de miles de ciudadanos tailandeses para exigir la disolución del parlamento y el gobierno del primer ministro Abhisit Vejjajiva y la convocatoria inmediata de nuevas elecciones. Como acciones de protesta, rodearon temporalmente la base militar en la que se habían refugiado el primer ministro y los miembros de su gabinete y derramaron decenas de litros de su propia sangre en las puertas de la sede del Gobierno, un acto que ha dado unas imágenes cargadas de un dramatismo algo críptico que han dado la vuelta al mundo y han vuelto a poner de actualidad en los medios extranjeros la crisis política tailandesa.

Partidarios de Thaksin Shinawatra protestan ante la sede del gobierno tailandés en Bangkok el 16 de marzo (AP Photo/Wason Wanichakorn).

La “marcha roja”, llamada así por el color de las camisetas de los manifestantes, la mayoría de ellos habitantes de las empobrecidas provincias rurales del norte y el noreste del país o inmigrantes procedentes de esas regiones, ha sido convocada por el “Frente Unido a favor de la Democracia y contra la Dictadura” (UDD), grupo de presión creado en 2006 para apoyar al ex primer ministro y magnate Thaksin Shinawatra, dirigido por varios empresarios y políticos afines a éste.

Leer más